El Madrid aguantó y el Barça perdonó

Disputado e igualado encuentro el que vivimos en el Bernabéu entre Real Madrid y FC Barcelona. Son seguramente los dos mejores equipos del mundo y parece que no sólo continuarán siéndolo, sino que cada vez se distanciarán más de sus rivales en la liga. Juegan a otra cosa y con otras normas, principalmente económicas. Pero eso es otro debate. Lo de ayer fue sencillamente, un espectáculo con mayúsculas. Tópicos como ‘fútbol en estado puro’ o ‘partido vibrante’ son perfectamente aplicables a este caso.

En las alineaciones iniciales, lo previsto en el Barça -alineación de gala más Pinto- y solo vimos una sorpresa en la del Madrid y fue importante. Diego López fue titular por delante de Adán. Toda una declaración de intenciones y una bajada de pantalones de Mourinho. Si Adán jugaba por delante de Casillas, ¿cómo es que no lo hace por delante de Diego? Sencillamente porque quiso castigar al portero internacional por un tema personal. Ahora, cuando se la juega con el Barça, ya no pone a Adán, pero se supone que sí lo pondrá en la liga, donde ya no se juega nada. Otro detalle para conocer más a Mou. Además, Callejón ocupó la derecha para cubrir la baja de Di María y Essien, Carvalho y Varane cubrieron las ausencias de Coentrao, Pepe y Ramos. Solo el central francés estuvo a la altura y de qué manera. Espectacular.

El partido comenzó como se esperaba, el Barça tratando de tener la pelota y el Madrid apretando mucho la salida de balón, para robar y salir a toda velocidad contra la portería de Pinto (muy seguro en todo el encuentro). Lo cierto es que lo consiguió en buena parte del choque, sobre todo a través de Xabi Alonso, que recuperaba y lanzaba el contraataque. En el otro lado,  Busquets no fue tan excepcional como nos tiene acostumbrados y se le vio algo perdido y agobiado por la presión del rival. Pero a pesar de este control, que llevó al Madrid a imponer su juego durante la primera mitad, las ocasiones llegaron para los culés, gracias principalmente a Xavi e Iniesta, que consiguieron poco a poco sobrepasar la presión de los locales, y a un Cesc Fàbregas siempre difícil de sujetar, que aparece por el centro o en punta, trenzando jugadas o culminándolas. Durante los primeros 45 minutos, Jordi Alba golpeó mal de volea un excepcional pase de Iniesta, Xavi tuvo una ocasión sin portero, tras el robo de Cesc a una malísima cesión de Carvalho, que Varane -vaya pedazo de central- sacó bajo palos y  otra vez el cerebro del Barça, estrelló el balón en el larguero en el lanzamiento de una falta. Por parte del Madrid, un misilazo de Cristiano en un libre directo que fue bien desviado por Pinto y un disparo desviado de Benzemá. En resumen, se jugó más a lo que quiso el Madrid en el primer tiempo, aunque aún así, el Barça consiguió tener ocasiones. Por cierto, sorprendentemente, Messi quedó atrapado en la telaraña del Madrid y apenas se le vio.

En la segunda mitad, la cosa comenzó a cambiar poco a poco. Con la presión del Madrid algo menos asfixiante por el paso de los minutos y tras el esfuerzo del primer tiempo, el Barça empezó a sentirse más cómodo en su trabajo de creación y Xavi y sobre todo Iniesta, volvieron a dar un recital. Pero a los cinco minutos tuvieron lugar varios detalles decisivos. El primero, que Callejón bajó a defender su banda ayudando a Essien y despejó el balón, pero en lugar de salir hacia delante como haría un defensa, tardó en salir corriendo. El segundo, que en un balón dividido tras el rechace, Messi fue más fuerte y se llevó la pelota (sin hacer un buen partido fue decisivo con ello). Y el tercero, fue que Cesc recogió el balón solo ante Diego López, pero habilitado por la falta de rapidez en la salida de Callejón. Conclusión, un 0-1 que dejaba al Barça muy bien situado en la eliminatoria. El Madrid tenía que salir y eso podría ayudar al ataque culé.

Cesc Madrid

Tras el gol, llegaron los mejores momentos de los visitantes. Tenían el balón, la superioridad en el marcador y solo tenían que esperar con paciencia que el rival diera un paso adelante para rematar la faena con un segundo gol mortal. Los pases al primer toque y los rondos en el centro del campo comenzaron a ser una constante. Iniesta y Xavi brillaron por enésima vez en este arte. Sensacionales. Las ocasiones comenzaron a llegar para los culés y parecía que el segundo era cuestión de tiempo. Jordi Alba se plantó solo delante de Diego López, pero el portero la sacó bien, Cesc pudo hacer doblete tras pase de Alves, pero golpeó alto. Más tarde tuvo otra clara, cuando se plantaba delante del portero una vez más, pero Varane, el jugador del partido, llegó rapidísmo por detrás y le sacó el balón. Pero la más clara de todas e imperdonable, la falló Pedro al tirarla fuera solo delante del portero madridista. No fue precisamente el partido del crack canario. Y si perdonas tanto, delante está el Madrid, que destaca precisamente por su calidad arriba y porque nunca se rinde. Y así fue.

Un sensacional Özil trataba de poner orden en el ataque madridista y Cristiano, incansable, buscaba su gol con todas sus fuerzas. Del otro lado, Piqué, sensacional todo el partido a pesar de tener tarjeta desde el primer minuto de juego, desbarataba todas las ocasiones de peligro. Pero el destino quiso que el mejor jugador del encuentro y que había salvado a su equipo en varias ocasiones en defensa, marcara el gol del empate. Rafael Varane irrumpió en el área para marcar de cabeza tras centro de Özil, igual que irrumpió ayer en la primera escena fubolística tras el partidazo que se marcó. Con 19 años parece que tiene un futuro espectacular y si Pepe sigue sin tranquilizarse en un terreno de juego cuando vuelva de su lesión -no parece probable- parece preparado para tener un gran presente desde ya. Tranquilidad pasmosa, rapidez, limpieza y sacar el balón bien jugado, son algunas de sus virtudes.

Varane

Como contrapunto, a su lado estuvo Carvalho. El portugués está lento y fallón. Tuvo un error en la cesión que pudo costarle a su equipo el primer gol y tuvo que ser expulsado por segunda amarilla, tras quitarle el balón a Messi con la mano, tras caer al suelo. Ya no está para partidos de este nivel. Esta segunda tarjeta perdonada, fue seguramente de los pocos errores que tuvo el colegiado, bastante desapercibido en todo el encuentro. Otra cosa fue el línier que señaló un fuera de juego que no era en sus narices y que dejaba a Messi solo ante el portero rival. Por último, el gol del Madrid viene tras un córner que no es. La verdad, poco errores y conforme están los arbitrajes últimamente, se puede decir que fue un buen balance y que Clos Gómez no fue protagonista del encuentro. Buena noticia.

Por último, en cuanto a los cambios realizados por los entrenadores, dos detalles. En el Madrid entró Modric por Callejón, una de las opciones que se barajaban para la titularidad. El croata aún está verde y no parece muy adaptado todavía, pero aún así, su presencia le dio más balón a los suyos, lo que pudo ser determinante de inicio. En el Barça, ante el mal partido de Pedro, salió una vez más Alexis. Conforme estaba el encuentro para el Barça, teniendo ocasiones pero fallándolas, el chileno no pareció la mejor opción para acertar con el gol. Pero, ¿dónde estaba Villa? ¿qué hubiera hecho el killer asturiano con media ocasión de las que dispuso el Barça? Pues no jugó ni un segundo y no sabemos qué hubiera pasado si hubiese entrado, pero la situación parece incomprensible para todos y no da la sensación de que vaya a acabar de otra manera que no sea una salida para el delantero. Ofertas no le faltan. Yo sinceramente, no alcanzo a entenderlo.

Finalmente empate a uno, que parece que sabe a poco para el Barça y a mucho al Madrid, por las circunstancias que envuelven a unos y otros, aunque la historia dice que es un buen resultado para el que juega la vuelta en casa. El 27 de febrero en el Camp Nou, se resolverá quien pasa a la final de la Copa del Rey.

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Por fin acabó la maldita trilogía

Ayer acabó de una vez por todas la trilogía de partidos entre Valencia y Real Madrid. Hoy por hoy, no hay equipo que soporte tanto desgaste y salga airoso ni frente a los merengues ni menos aún frente al Barça. Son demasiado superiores, por plantilla, por institución y sobre todo por presupuesto. Le han quitado emoción a la liga -veremos si el Atleti consigue incrustarse finalmente entre ellos- e incluso podrían dominar en Europa, ya que en ningún otro país se alimenta tanto a dos equipos frente al resto, con los repartos televisivos y las ayudas arbitrales como máximo exponente -a pesar de sus habituales quejas-.

Anoche el Valencia no consiguió remontar la eliminatoria de copa que traía 2-0 del Bernabéu y tampoco consiguió ganar el partido. Pero tras la debacle del pasado domingo, lo cierto es que el equipo mostró una buena cara, dominó el partido en muchas fases del encuentro ante un Madrid que apenas generó ocasiones y acabó empatando 1-1 con goles de Tino Costa y Benzemá. No está nada mal para hacer olvidar la última jornada de liga.

Lo cierto es que el ambiente previo no invitaba demasiado al optimismo para la remontada. La paliza recibida en el partido de liga hizo mucho daño a la afición. Aún así, Mestalla presentó una buena entrada, aunque no con el ambiente de caldera habitual de estos partidos. Parecía que la afición estaba pensando más en no recibir otra goleada que en pasar a la siguiente ronda de la Copa. Y al ver la alineación que presentó Valverde, también se podría pensar que el técnico tampoco confiaba en la remontada. Cissokho en el lateral, Víctor Ruiz de pivote y Viera en la derecha, fueron los cambios más significativos, ya que no son jugadores con los que el entrenador cuenta demasiado, sino más bien parches para tapar bajas puntuales. A pesar de estas sensaciones iniciales, el equipo entró enchufado al campo desde el primer momento y tuvo varias ocasiones, sobre todo en balones aéreos. Precisamente en uno de esos balones, Casillas salió a por uvas y tras quedar muerto el balón, Arbeloa intentó despejarlo, pero dio una patada al portero en la mano, rompiéndole el metacarpiano. Se estima que el capitán blanco estará unos dos meses de baja.

A pesar del dominio local, las ocasiones no se transformaron en ningún gol, todo lo contrario que el Madrid. Tuvieron dos ocasiones aisladas, sobre todo una de Cristiano igual que el tercer gol del pasado domingo, que en esta ocasión Guaita sí detuvo tapando su palo. Pero en la tercera ya no fallaron. A cinco munutos para el descanso, Xabi Alonso buscó a Benzemá en el área tras un saque rápido de banda y Ricardo Costa salió al corte midiendo mal y dejando al francés solo para controlar y fusilar al portero valenciano. No era lo más justo, pero una vez más, las ocasiones hay que meterlas y así se llegó al descanso.

En la reanudación Valverde colocó su ya clásico trivote, retirando a Guardado y dando entrada a Banega al lado de Tino y ambos por delante de Víctor Ruiz. El argentino no estuvo precisamente acertado, ya que dio el balón al equipo, pero no las ideas. El Valencia se embotelló por el centro pero las ocasiones no llegaron. Y más balón incluso tuvieron los ché cuando a los 50 minutos, Coentrao fue expulsado por segunda amarilla tras tocar el balón con la mano en un centro desde la derecha. Fue exactamente lo mismo que hizo el lateral portugués en el partido del pasado domingo, pero en esta ocasión sí fue castigado. El mismo camino siguió Di María, tras ver la roja directa a falta de cinco minutos para el final por dar una patada sin balón. El argentino ha sido uno de los protagonistas de la trilogía, primero por sus polémicas declaraciones previas al partido de ida, luego por el gran partido en liga y ayer por su expulsión, como no, tras varias de sus clásicas actuaciones teatrales. Debería hacérselo mirar el gran extremo argentino.

Finalmente, la entrada de Piatti dio algo de velocidad al ataque valencianista, pero no consiguió abrir el campo que era lo que más necesitaba el equipo. Como guinda, Mestalla volvió a ver a Canales sobre un terreno de juego nueve meses después de su segunda lesión de rodilla. Su recuperación puede ser crucial para el Valencia, más aún cuando parece que Jonas no atraviesa su mejor momento. Por tanto, quizás lo mejor para el Valencia sea que ya han acabado los enfrentamientos con el Madrid, con todo el desgaste que supone (por ejemplo Soldado no pudo jugar ayer y es duda para el fin de semana). Ahora deberá centrarse en liga, empezando por el sábado a las 22:00h contra el Deportivo de La Coruña.  

Canales

PD: Gago no fue convocado por Valverde tras su actuación del domingo y se dice que ayer no fue a ver el partido desde la grada de Mestalla, o al menos nadie le vio. Otra prueba más de su inexistente compromiso con el equipo. Debería tomarse una decisión cuanto antes.

La luz al final del túnel

Llorente-Bielsa

Ayer el Athletic estaba empatando a uno en Sevilla frente al Betis. El equipo estaba apretando a un rival embotellado contra su portería y parecía que el gol podía llegar. Los leones están pasando serios problemas esta temporada, colocados solo cuatro puntos por encima de los puestos de descenso y eliminados de la Copa del Rey y de la Europa League (el año pasado fueron finalistas en ambas competiciones). En caso de ganar ayer, se hubiesen alejado a seis puntos de los lugares calientes de la clasificación. Fernando Llorente calentaba en la banda durante toda la segunda mitad, esperando su oportunidad y parecía que sería la opción elegida por Bielsa para buscar una victoria balsámica para el equipo. No fue así. El técnico argentino no sacó a Llorente y le dejó calentando. Es más, ni siquiera sacó otro delantero (Toquero estaba en el banquillo) ni tampoco apuró los tres cambios. Prefirió quedarse con el empate que bajarse del burro. Tras el encuentro, justificó que el delantero internacional era una de las opciones, pero parece claro que su entrada sólo podía ser positiva para su equipo. Puede tener la cabeza en otro sitio, o no estar en su mejor momento por la falta de ritmo, pero su calidad es innegable y si está convocado es para jugar. Si no cuenta con él, lo lógico sería directamente no convocarlo.

Escudo Juve

Pero toda esta tortuosa situación para el Athletic, para Llorente y para Bielsa parece que ya toca a su fin. Ayer el director general de la Juventus, Giuseppe Marotta, anunció lo que era un secreto a voces. El club italiano ha llegado a un acuerdo con el delantero riojano para que se incorpore a su disciplina el próximo 1 de julio, cuando acabe su contrato con los bilbaínos. Ahora, aún queda la duda en el aire de si ambos clubes llegarán a un acuerdo para el traspaso en este mercado de invierno. Se habla de cuatro millones de euros, pero parece que Urrutia, presidente de los vascos, no está por la labor de ceder en su extraño pulso y preferirá perder el dinero antes que llegar a un acuerdo. Quizás lo mejor sea que este culebrón ya tiene un final a la vista. El jugador ha perdido un año, con lo que eso conlleva para su forma física y para sus opciones de internacionalidad y el Athletic ha desperdiciado a un jugador de primer nivel mundial, que le podría haber aportado grandes beneficios deportivos -aunque Aduriz está cumpliendo con creces-. Si el jugador vuelve a ser el que era, su futuro en Italia es realmente esperanzador, en uno de los mejores clubes de Europa.

El globo se pinchó

Venía el Valencia creando una tremenda ilusión en la afición, en la prensa y en todo el ambiente que envuelve al equipo. Tras el gran juego del pasado martes en el Bernabéu y la buena imagen mostrada, todo el mundo esperaba otra cosa en el partido de ayer. Además, el escándalo del arbitraje en copa multiplicaba las ganas de revancha con las que se esperaba el choque. Todo hacía presagiar un partido tenso, disputado y emocionante. Nada más lejos de la realidad. El Madrid aplastó brutalmente al Valencia con un 0-5 incontestable en la primera parte y con la sensación de poder hacer cuatro o cinco más. Soldado lo vio claro tras el encuentro: “Nos han dado una hostia que no nos la esperábamos”. El partido comenzó con dos ocasiones claras y con un peligro evidente para la portería de Diego Alves. A la tercera, en el minuto 8, comenzó el festín de los merengues con gol de Higuaín. A partir de ahí, el torrente atacante de los visitantes y el ridículo de los locales no tuvieron fin hasta el descanso, con dobletes de Cristiano Ronaldo y Di María. La segunda mitad fue un velatorio en Mestalla.

Ricardo Costa Madrid

Valverde colocó todo lo que tenía en el campo, con las bajas de Pereira, Albelda, Parejo y Feghouli, más la ya conocidas de Mathieu y Canales, quien ayer ya fue convocado con el equipo y calentó en la banda durante el encuentro. Con ello, Ricardo Costa fue lateral derecho (y no Barragán) y Víctor Ruiz central. Seguramente, y entre otras muchas cosas, la lentitud de ambos sumada al planteamiento, mató al equipo. Capítulo aparte merece el centro del campo. Hoy todo el mundo hablará del lamentable partido de Gago, fuera de forma y con la cabeza a saber donde. Mala solución tiene este jugador que llegó con muchas expectativas y jugando bien, pero se vino a menos espectacularmente y ahora parece más fuera del equipo que dentro. Puede tener la excusa de la falta de ritmo por la lesión, pero su actitud es intolerable. Ayer, estuvo 45 minutos pensando por donde venían Khedira, Özil o cualquiera que se le acercara y le pasara como un avión. Al descanso, Valverde no aguantó más y le retiró adelantando a Víctor Ruiz a su lugar y colocando a Barragán en el lateral y a Ricardo Costa en el eje de la defensa. Pero tras las críticas a Gago, se esconde una vez más Tino Costa. El primero se lleva todos los palos y el segundo parece que pasa de rositas. Aún no se sabe qué ofrece un jugador con un buen disparo y absolutamente nada más, y porqué no está este año jugando en Turquía, si realmente llegó aquella oferta de seis millones el pasado verano.

Pero probablemente, lo que más mató al Valencia fue el planteamiento con una defensa adelantada y un centro del campo perdiendo un balón tras otro. El propio Valverde reconoció que su planteamiento fue un error. Para el Madrid fue un juego de niños robar el balón -o simplemente recuperarlo por la ineficacia de los medios del Valencia- y salir corriendo hacia la portería de Alves con la defensa ché en bragas. Özil, Di María, Cristiano e Higuaín fabricaron cinco goles y ocho o nueve ocasiones claras en 45 minutos. Evidentemente, con ese panorama, el Valencia era un cadáver en el campo. Se dice que el Valencia quiso jugar de tú a tú al Madrid. Yo creo que perder tantísimos balones en el centro del campo y tener la defensa mal parada contra el mejor contraataque del mundo, es sencillamente un suicidio, que no del todo es culpa del entrenador. Y del centro del campo para delante nada que decir. Jonas y Soldado desaparecidos en combate por la falta de balones y Piatti al menos batallador, aunque sin resultado alguno. La segunda mitad fue un entrenamiento relajado para el Madrid y un penoso trámite para el Valencia, que no buscó siquiera maquillar algo el vergonzoso marcador -nunca el Valencia había encajado una diferencia tan grande en Mestalla-. La afición no soportó la tortura y en el descanso abandonó en masa el estadio. Valverde dio descanso a Piatti y Soldado y minutos a Valdez y Bernat. Además, en el caso de Soldado, se retiró con molestias, no jugará el partido de copa y es duda para el próximo fin de semana contra el Deportivo de La Coruña. Lo que le faltaba al equipo.

Y ahora, con todo este ambiente enrarecido, llega la vuelta de la copa del Rey el miércoles a las 21:30h. Vuelve otra vez el Madrid a Mestalla tras la paliza de ayer. La gente está escarmentada y puede que pase olímpicamente de ir al campo, pasar frío y en muchos casos, hacer una barbaridad de kilómetros. El clima no es el mejor, el equipo no está en su mejor momento futbolístico y la enfermería sigue llenándose, con las bajas confirmadas de los dos capitanes. Soldado cayó ayer y Albelda pretendía volver el miércoles, pero parece que no va a forzar. No parecen los mejores ingredientes ni el mejor momento para buscar la remontada, pero todos los partidos hay que jugarlos. Seguramente, lo mejor sea que con este partido acabará la trilogía Valencia-Madrid.

¿Por qué se sigue yendo al Bernabéu con ilusión?

En 1.930, el Valencia y el Madrid afrontaban el partido de vuelta de cuartos de final de la entonces llamada Copa de España. En la ida, el equipo de la capital se había impuesto por 2-5 en Mestalla y las cosas parecían decantadas para ellos. Pero en Chamartín, los valencianos se colocaron 0-2 y cuando Picolín hizo el tercero para los visitanes que igualaba la eliminatoria, el árbitro decidió anular el gol. Aún más, a falta de un cuarto de hora para la conclusión del partido, Navarro volvió a marcar para el Valencia y el colegiado anuló de nuevo el tanto. En ese momento ya se colmó el vaso de la paciencia y ante las quejas incluso de la afición madridista (incomprensible hoy en día), el capitán ché, Amorós, decidió llamar a sus compañeros y abandonaron el terreno de juego.

Desde entonces, el Valencia mejor hubiese hecho en no acudir a jugar contra los blancos en su feudo. Si echo la vista atrás, solo veo aquella llave de judo de Marchena a Raúl interpretada por el árbitro Tristante Oliva como penalty, aquel gol de Illie de cabeza anulado por fuera de juego inexistente, la expulsión de Albelda por manos que no fueron y tantos y tantos atracos de los colegiados. Lo de ayer solo fue uno más, pero como siempre, esperábamos que no volviera a ocurrir. Con el estamento arbitral español, eso es de ser muy iluso. Antes del partido escuchaba previas en Valencia que solo hablaban de los árbitros y de que ojalá no fuera el protagonista y tengo que decir que no me gustó. Esa actitud de ir de víctima sin que todavía te hayan hecho nada y ponerse la venda antes que la herida, no me parecía la más acertada. Pues tras el encuentro tengo que decir que me equivoqué. Por lo visto, tras 27 años enfermo de fútbol, hay cosas que todavía no he aprendido de este deporte. Debo ser un iluso, pero las declaraciones del Madrid de toda la semana (¿Di María es alguien para hablar, cuando se pasa los partidos tirándose e intentando engañar al árbitro?) o de toda la temporada en general, ya me daban una idea.

Por supuesto, siempre aparecerán los que hablen de que el Valencia es un llorón y sandeces similares, pero cuando una injusticia se repite hasta la saciedad, los llorones son los que no la denuncian con claridad. Es una lástima hablar de los árbitros y dejar el fútbol a un lado, todos estamos de acuerdo, pero cuando una actuación arbitral salpica tanto un encuentro, todo queda marcado, las crónicas se van a la basura. Ni siquiera sabemos cómo hubieran acabado las tres jugadas mal anuladas por fuera de juego de Soldado, o los dos penaltys no señalados a Carvalho, pero por ejemplo, sí sabemos que el gol con la mano de Higuaín (contra el Valencia este chico la puede tocar con las manos) no debería haber subido al marcador. Y otra cosa que sí sabemos es que el Valencia le pegó un baño considerable ayer al Madrid en su campo. El encuentro y posiblemente la eliminatoria se decidió por detalles. Los del colegiado Muñiz Fernández y sus linieres y también los de Jonas Gonzalves. Si éstos hubieran tenido un poco más de acierto, la superioridad que mostró el equipo de Valverde (sí, su equipo), se hubiera plasmado en el marcador y hubiésemos visto algo de justicia.

Muñiz Bernabéu

Entrando ya en detalles, lo primero que hay que comentar del partido de ayer, es que los líneas de Muñiz Fernández, decidieron que si Soldado tocaba la pelota estaba en fuera de juego. Sin más. Estuviera donde estuviera, iban a considerar que estaba en posición antirreglamentaria. Hasta en tres ocasiones se plantó solo el delantero valencianista frente a Casillas y en las tres señalaron fuera de juego de manera errónea. No iba a ser el día.

Fuera de juego Soldado 2                      Fuera de juego Soldado 3                      Fuera de juego Soldado

Las imágenes hablan por sí solas.

Pero eso no fue todo. Justo en el último instante de la primera mitad, Carvalho tocó el balón con la mando dentro del área, pero eso no fue considerado penalty por Muñiz Fernández. Y en la segunda mitad el mismo central portugués agarró a Jonas hasta que lo derribó y el colegiado a lo suyo.

Manos Carvalho

No contento con todo eso, redondeó la actuación cuando tras centro de Coentrao desde la izquierda, Higuaín metió el 2-0 ayudándose de la mano tras rebotar el balón en Guardado. El propio delantero argentino ni lo celebró, seguramente consciente de lo acontecido. Por tanto, tras una actuación lamentable durante todo el encuentro en lo que a faltas se refiere y que es difícil detallar, estos son los seis errores más graves y decisivos de Muñiz Fernández. Evidentemente condicionan el partido.

Manos Higuaín

Pero no me gustaría pasar por alto varios aspectos futbolísticos, empañados ayer por la actuación arbitral. El primero, ya se han encargado de resaltarlo varios periodistas para tratar de rebajar la culpa del colegiado. Se trata del partido que realizó Jonas Gonzalves. El brasileño tuvo claramente en sus botas dos goles cantados que pudieron cambiar drasticamente el curso de los acontecimientos. Para más inri, tras el primer fallo de Jonas -en el que el delantero con todo a favor, solo dentro del área, golpea al muñeco, es decir a las manos de Casillas- Benzemá colocó el 1-0 en una contra, y en la que fue prácticamente la única jugada de peligro de los locales. El segundo fallo de Jonas fue todavía más sangrante. Tras un rechace de Casillas a disparo de Soldado (¿¿¿no estaría en fuera de juego???) y con el portero en el suelo, solo tenía que empujar a la red desde el punto de penalty, pero incomprensiblemente tiró el balón fuera. Poco después, el segundo gol del Madrid, con la desgracia de que la toca Guaita, luego Guardado y por último la mano de Higuaín. 2-0 y eliminatoria muy decantada. Por tanto, sí que podríamos decir que Jonas erró y que eso fue determinante en el resultado, por lo que, en errores graves que condicionaron el encuentro, Muñiz y Jonas, quedaron 6-2. Bastante desigual, no?

No obstante, todo esto no puede eclipsar el gran partido que hizo ayer el Valencia. Valverde ya está totalmente consolidado y su idea ha calado hondo en el equipo. La defensa se muestra siempre sólida, incluso ayer, con el cambio de Víctor Ruiz por Ricardo Costa. Precisamente el primero fue ayer protagonista cuando cayó lesionado. Valverde quiso cambiarle, pero el colegiado no lo permitió y como consecuencia llegó el 2-0. El técnico se quejó y fue expulsado por ello. En el centro del campo, Banega y Parejo ya están totalmente entonados. Siempre han tenido calidad, pero pocas veces lo han mostrado y parece que con Valverde están decididos a mostrar una regularidad. Además, ayer Tino Costa fue el sustituto de Albelda y no desentonó. Por último, arriba tres hombres con trayectorias dispares: Soldado, capitán, intocable, luchador y matador; Jonas, siempre con calidad, pero a veces le falta concentración y regularidad como ayer en las jugadas puntuales; y por último, un Pablo Piatti que crece en cada partido desde el cambio de entrenador. Ahora ya se puede decir que la mano de Valverde se nota, mucho y para bien.

Pero todo este escándalo es solo el principio, solo el primer partido de una trilogía larga entre Valencia y Madrid. El domingo a las 21:00h partido de liga en Mestalla y el miércoles de la semana que viene a las 21:30h, la vuelta de la copa también en feudo valencianista. Teixira Vitienes pitará el primer encuentro y Pérez Lasa el segundo. Que no pase nada…

PD: Reacciones al escándadalo:

– David Albelda (@dalbelda) en Twitter: “El mejor del Madrid ha sido di María durante toda la semana. Lo siento, pero me gusta decir lo q pienso. Que soy llorón? Pues vale”

– Adil Rami (@ramiadil2303) también en Twitter: “Tenemos los mejores jugador del mundo con estadios y todo aquí en España pero no puedo decir lo mismo del árbitro #porquerienesmiedodemadrid

– Además, tras un “zappeo” por varias radios españolas en la noche de ayer, no pensemos que fuera de Valencia nadie piensa que fue un robo. Todos los periodistas serios coincidieron claramente en que el árbitro perjudicó al Valencia en el Bernabéu. Ahora, si queremos que los talibanes-pseudoperiodistas de siempre vean la realidad, lo tenemos complicado.

De los Knicks a los Lakers

Antes del inicio de la temporada NBA, seguramente Knicks y Lakers eran dos de los equipos que más sensaciones despertaban y que más ganas teníamos todos de ver. Los de la Gran Manzana llevaban tiempo tratando de dar el salto de calidad, se habían hecho fichajes importantes -a la espera de su respuesta por los años que contemplaban a alguno de ellos- y su estrella principal, Carmelo Anthony habló de un cambio en su mentalidad que llevaría a la mejora del equipo. Por su parte, los angelinos querían volver a ser uno de los grandes y aspirar al anillo. Para ello, contrataron a Steve Nash y Dwight Howard. A partir de estas percepciones iniciales, sus trayectorias hasta el momento han sido totalmente distintas.

Knicks                                Lakers

Los Knicks han estado a la altura de las expectativas e incluso por encima de lo esperado. Carmelo está mejor que nunca, JR. Smith y Tyson Chandler han dado un salto de calidad y los veteranos se han adaptado cada uno a su rol a la perfección: Kidd a la titularidad y ayudando en el mando del equipo a Felton, Prigioni entrando desde el banquillo y aportando y Rasheed y Camby jugando menos minutos, pero aprovechándolos al máximo. Parece que todo cuadra. ¿Hasta dónde pueden llegar? Yo diría que muy lejos.

Los Lakers son la gran decepción de la temporada. Empezando por la destitución tempranera de Mike Brown como técnico jefe. La pretemporada fue lamentable y el inicio de campaña no fue mejor. Tras unas jornadas de transición, Mike D’Antoni tomó las riendas y parece que los estilos del entrenador y del equipo no acaban de empastar. Veremos si es cuestión de tiempo. Nash ha estado lesionado mucho tiempo y aún no ha podido brillar, Gasol está en entredicho por su supuesta poca intensidad y lo cierto es que su rendimiento está muy lejos de su nivel habitual. Además, las lesiones tampoco le están respetando. Por su parte, Howard no está precisamente jugando su mejor baloncesto y el banquillo aporta entre poco y nada. Por último, a Kobe no se le toca. La Mamba siempre rinde a un nivel espectacular. La cuestión ahora es si con las recuperaciones de los mejores estados de forma de los jugadores importantes y con la implantación del estilo del entrenador y la aceptación del mismo por la plantilla, el equipo mejora o si por el contrario, van a seguir deambulando por la clasificación durante toda la temporada. Esta segunda opción sería realmente dolorosa.

Pero entre estos dos equipos, que pueden ser considerados los extremos, hay muchas franquicias que están llamando la atención:

– Memphis Grizzlies: Rudy Gay, Marc Gasol y Zach Randolph están liderando a su equipo y guiándolo a cotas muy altas. Son un equipo asentado, han madurado y aspiran a todo, tras otro año de evolución. Cada temporada avanzan un poco más y puede que esta sea la buena.

– Los Ángeles Clippers: Hoy por hoy están bastante por encima de su vecino rico y eso siempre es importante. Paul, Griffin o DeAndre Jordan, están rindiendo a un gran nivel y ver uno de sus partidos siempre es divertido.

– Oklahoma City Thunder y Miami Heat: Ambos equipos parecen en el mismo punto que el año pasado. Si no son los dos equipos más fuertes, al menos lo parecen. Westbrook y Wade están muy bien y Durant y LeBron están brutales como siempre. Además, Ibaka ha evolucionado mucho y es un elemento importantísimo en los Thunder. No sorprendería que fueran otra vez los dos finalistas.

– Brooklyn Nets: Todo eran ilusiones con el cambio a Nueva York. Mucho dinero, mucha inversión, un pabellón brutal, gente guapa en las gradas…. pero parece que no todo es un sueño. Los rendimientos no están siendo todo lo buenos que se podrían esperar y Deron, Brook López o Joe Johnson no están ofreciendo grandes actuaciones. Prueba de ello, es la reciente destitución de su entrenador, Avery Johnson y se oyeron rumores -que ahora parecen apagados- de Phil Jackson en su banquillo…

– Chicago Bulls: A la espera de #thereturn de Derrick Rose, parecen un equipo algo mediocre.  Noah y Boozer mantienen al equipo luchando por la tercera plaza del este.

– San Antonio Spurs: El clásico de “Los viejos rockeros nunca mueren” les viene como anillo al dedo a estos Spurs. Parker, Duncan y Ginóbili no envejecen nunca y siguen ganando partidos con la magitral dirección de Popovich.

Lo que es cierto es que, una vez más,  la competición no está defraudando y nos tiene enganchados trasnochando como siempre. Que siga el espectáculo.

El efecto Valverde

De momento no tenemos del todo claro cómo juega el Valencia de Valverde. No sabemos si al contraataque o teniendo mucho la posesión. aunque parece que más bien lo segundo. Pero una cosa sí está clara: hay detalles que le hacen ser un equipo más sólido y la realidad es que los resultados están llegando. El partido frente al Sevilla fue un ejemplo de todo esto. No fue un gran partido del Valencia, pero el equipo mantuvo la portería a cero y apenas recibió ocasiones en contra, tuvo el balón y lo intentó mantener y sobre todo ganó 2-0 con goles de Soldado, consiguiendo tres puntos importantísimos que le dejan a cuatro de Champions, el objetivo fundamental de la temporada.

Valverde

El Valencia salió a Mestalla con un 4-3-3 que puede convertirse en la tónica general del equipo, sobre todo con la ausencia de Feghouli, prácticamente el único jugador específico de banda de la plantilla. En ese esquema, hay varios jugadores que se han adaptado perfectamente y que anteriormente a la llegada del actual entrenador, apenas habían aportado nada al equipo. El primero es Guardado que de lateral ha mostrado lo mejor de sí desde que llegó a Mestalla y frente al Sevilla realizó su mejor partido, teniendo delante a todo un Jesús Navas. El segundo es Dani Parejo, que ha decidido espabilar de una vez por todas y se siente más cómodo con dos acompañantes. Además, el sábado tras la lesión de Albelda -tragedia porque, a pesar de no ser nadad grave, se perderá los tres encuentros frente al Madrid- se colocó en su posición por delante de la defensa e incluso mejoró sus prestaciones. Y el tercer beneficiado con el cambio de entrenador es Pablo Piatti. Frente al Sevilla, jugó tanto por la izquierda como por la derecha y mostró buen nivel a falta de ir madurando todavía su juego. Si a esto sumamos una defensa sin apenas fisuras y un Soldado que tiene dos ocasiones y las mete para dentro, el equipo se convierte en un rival duro que puede plantar cara.

Con todo ello, el Valencia consiguió imponerse al Sevilla. En la primera mitad, el partido estuvo muy igualado, sin apenas ocasiones y sin apenas ver a ninguno de los delanteros estrella, Negredo y Soldado, teniendo como principal noticia la lesión de Albelda, sustituido por un Tino Costa más que desacertado. En la segunda mitad, el panorama cambió. El Valencia dio un pase al frente y las ocasiones comenzaron a llegar. A los 55 minutos, un córner cabeceado por Rami llegó a Soldado, solo delante del portero, y empujó a la red colocando el primero de la noche. Poco después, el killer del Valencia tuvo otra clara ocasión, regateando a Diego López, pero Medel sacó bajo palos su remate. Y finalmente, a falta de dos minutos para la conclusión del encuentro, el valenciano remató de cabeza otro córner para redondear su doblete. Tres ocasiones para el delantero internacional del Valencia, dos goles y tres puntos, después de una ardua batalla con la rocosa defensa del Sevilla, principalmente con Spahic, más amigo de repartir leña y ser teatrero, que de defender con métodos dentro de la legalidad (su actuación en una disputa sin historia con Soldado en el centro del campo, digna de Óscar de Hollywood) .

Soldado Sevilla

Así las cosas, primera piedra de toque seria para Valverde pasada con nota y ahora viene lo bueno de verdad. Martes a las 21:00h ida de los cuartos de final de copa el rey, en el Bernabéu frente al Madrid, Domingo a las 21:00h, de nuevo los merengues, esta vez en liga y en Mestalla y la semana que viene la vuelta de la copa. No es poca cosa. Veremos cómo evolucionan los acontecimientos ante uno de los más grandes rivales posibles, que no atraviesa precisamente su mejor momento. Quizás ya es hora de hincarles el diente.