Vuelve la normalidad

Andaba la selección con algunas dudas en su entorno. Dudas generadas por los de siempre, los extremistas, esos que en las buenas se apuntan al carro y en cuanto aparece un pequeño bache, ven el fin del mundo. En este caso el bache fue el empate ante Finlandia del pasado viernes. Estos encuentros ya venían  enrarecidos en la previa, ya que desde hacía meses solo oíamos hablar del enfrentamiento de la roja con Francia en París, mientras que el encuentro frente a los fineses parecía no existir. Al final sí que existió y dio para mucho con el accidental empate cosechado. Ya se empezó a hablar del fin de ciclo de un equipo de ensueño, de ganar en París o morir, de repescas como si fueran el demonio y demás fatalismos. El caso es que al final no fue para tanto y España jugó un buen partido en París y consiguió vencer por 0-1 colocándose líder de su grupo y con pie y medio en el próximo mundial. Por supuesto, ahora los elogios exagerados hacia el conjunto de Vicente del Bosque no cesan, ni se espera que lo hagan hasta próximos baches. La montaña rusa mediática nunca para.

Anoche España volvió a imponer su fútbol más habitual desde que Del Bosque es seleccionador. Juego bonito para la vista, toque permanente para atacar y también para defender con la posesión, mucho centrocampista y no demasiado mordiente en ataque. El resultado fue un 0-1 (como en casi todos los partidos del Mundial que se conquistó) con gol de Pedro (10 goles en 8 partidos este año con la selección) que deja a España con la clasificación para Brasil 2.014 encarrilada. El juego fue por momentos genial, con pases perfectos de los mejores centrocampistas del mundo y por momentos algo lento y sin peligro. Además, se concedieron algunas ocasiones clarísimas a los franceses que se toparon con un Valdés excepcional.

El partido comenzó con muchos nervios y algunas imprecisiones impropias de jugadores de este nivel. Señal de la trascendencia del choque. En los dos primeros minutos, Busquets perdió dos balones en el centro del campo -increíble pero cierto- que permitieron la salida rápida y peligrosa de los franceses, con Ribery y Valbuena como lanzadores principales. Pero a los cuatro minutos del comienzo, España mostró sus intenciones, cuando Iniesta filtró uno de sus pases geniales por la izquierda, para que Monreal -única novedad y debut estelar- llegara a línea de fondo y realizara el pase de la muerte. Xavi llegó solo ante Lloris para empujar a la red el 0-1, pero su golpeo se fue inexplicablemente por encima de la portería. La tensión subía más, si es que eso era posible.

En el centro del campo español, parecía que solo Xabi Alonso estaba realmente entonado. Mientras Iniesta aparecía poco, Busquets andaba algo nervioso y Xavi parecía superado por el ritmo del partido por sus molestias musculares, el motor del Madrid se bastaba para mover al equipo a su antojo. Bajando a recibir en su campo, al levantar la cabeza los franceses temblaban, ya que podía colocar un balón al pie a un compañero a cincuenta metros, o encontrar un desmarque por bajo que nadie veía, batiendo varias líneas defensivas. Aplicarle el término quarterback, ya se está convirtiendo en moda. En muchas ocasiones, la presencia del tolosarra junto a Busquets ha sido innecesaria y ha colapsado la circulación del equipo. Ayer fue crucial.

Xavi-Xabi

Por su parte, los franceses andaban algo dubitativos, entre seguir aguantando atrás o dar un paso al frente para tratar de crear peligro arriba. Quizás era el reflejo de las diferencias entre algunos de sus jugadores. Atrás, Varane daba seguridad y más muestras de su brutal crecimiento, pero Koscielny suele crear más peligro en su portería que seguridad; en el centro Matuidi y Pogba (sensacional a sus 20 años) eran dos rocas y sujetaban al equipo, pero Cabayé apenas aparecía; y arriba Valbuena y Ribery eran un peligro cuando les llegaba el balón, pero Benzemá vive indefinidamente en la luna. Ayer, el delantero del Madrid acumuló mil minutos sin marcar con los bleus y Saint-Dennis le despidió con un tremendo abucheo para ver si espabila de una vez. Empiezo a verlo muy difícil.

Con 20 minutos de partido disputados, el control de la selección era notorio y algunos jugadores franceses comenzaron a aumentar la dureza en sus entradas. En ese momento empezó a verse el tipo de árbitro que estaba pitando el encuentro. El húngaro Viktor Kassai demostró un nivel muy alejado del que requieren este tipo de partidos, con una sucesión de errores de bulto. Su asistente no pareció tener mejor nivel, ya que llegó a señalar un fuera de juego a Francia en un saque de banda, cuando en esta acción no existe la posición antirreglamentaria. El caso es que el colegiado decidió no sacar tarjetas pasara lo que pasara en la primer mitad. Matuidi zancadilleó por detrás a Busquets, Pogba cortó el balón con la mano a propósito y ni lo señaló, Jallet estuvo a punto de lesionar a Iniesta al darle una patada por detrás para cortar el contragolpe… y nada fue amonestado por el colegiado. Pero a la media hora de partido llegó el error más grave: Pedro regateó a Lloris y el portero francés le zancadilleó haciéndole caer. El penalti es evidente a todas luces, pero el árbitro no pitó nada y además, amonestó a Xavi por las quejas posteriores.

Penalti Pedro

Pero todo no era dominio del balón por parte de España y los franceses también tenían sus opciones de peligro. La más clara llegó a cinco minutos del descanso. Cómo no, sus protagonistas fueron los mejores franceses en la noche de ayer. Valbuena lanzó un pase largo desde el centro del campo hacia la izquierda buscando a Ribery, al que parecía que llegaría Piqué. Pero el central saltó sin tocar la pelota y se tragó el envío. El atacante del Bayern controló y se plantó solo ante Valdés para colocar el 1-0. El portero del Barça salió rápidamente para comerle el espacio al francés y consiguió evitar un gol cantado. Muchos ya lo comparan con la acción entre Robben y Casillas en el mundial. La de ayer era una ocasión mucho menos clara. Con el control del encuentro para España, pero con el susto en el cuerpo, se llegó al descanso.

Valdés Ribery

La segunda parte comenzó con detalles iguales al inicio del encuentro. España trataba de tocar con calma, pero de nuevo Busquets perdía balones que le daban intranquilidad al equipo. Además, todo seguía pasando por Xabi Alonso. Fruto de una triangulación suya con los dos cerebros del equipo, llegó una clara ocasión de Iniesta, que chutó por encima de la portería tras pase de Xavi. El colegiado por fin mostraba cartulina a un francés, en este caso Cabayé, pero seguía perdonando tarjetas, en ocasiones también a España, como a Pedro por clara patada en la rodilla a Ribery o a Xabi Alonso por reiteración. Pero a la hora de partido, el canario se convirtió en el gran protagonista del encuentro. Tras recuperar un balón en la derecha, cambió el juego completamente hacia la otra banda, donde Jallet hizo algo parecido a lo de Piqué en la clara ocasión de Ribery. El lateral francés se comió el balón en el salto y Monreal apuró una vez más la línea de fondo y centro al segundo palo, donde volvió a aparecer Pedro para empujar a la red -no se sabe muy bien cómo, porque el balón entró llorando y rebotado- el 0-1 decisivo. Se hacía justicia en el marcador.

Gol Pedro Francia

Al instante de colocarse por delante, Del Bosque movió ficha en el banquillo y sacó a Navas en sustitución de Villa, desdibujado y centrado casi en exclusiva en luchar con los centrales franceses. Pedro se colocó de nueve para buscar la velocidad, sobre todo acompañado de un Navas que hizo lo que le dio la gana con Evra. El problema fue que en la mayoría de ocasiones, el andaluz desbordaba tan rápido al francés que al llegar a línea de fondo, no había ningún rematador español al que ponerle el centro. Xavi trataba de ponerle entonces freno al encuentro y dominar el juego, su faceta más brillante, pero no parecía el día del mejor centrocampista del mundo. De la misma manera que tampoco lo fue del encargado del juego francés, Cabayé, que fue sustituido por Menez, buscando Deschamps más llegada y velocidad arriba. Y lo logró el técnico galo, que consiguió que España perdiera la pelota algunos minutos y que tuviera miedo al empate, con los tres mediaspuntas rápidos y talentosos buscando la espalda de su defensa. Quizás si hubiese jugado alguien de delantero -a Benzemá no lo puedo contar como tal, porque no sé si estuvo- la cosa hubiese cambiado para los bleus.

A los 75 minutos se fue uno de los protagonistas del encuentro, Pedro, sustituido por Cesc, el habitual falso nueve, para tratar de tener más incluso la pelota. No fue un revulsivo, ya que no se le ve precisamente entonado al culé, lento y algo desanimado. Pero justo un minuto después se produjeron dos acciones que podían cambiar definitivamente el encuentro. La primera, cuando Pogba fue amonestado -por fin- al saltar alocado a un choque con Xabi Alonso y golpearle con la rodilla casi a la altura de la nuca. La segunda, cuando el mismo jugador, pocos segundos después, pisó a Xavi a un metro del árbitro. Fue acción de tarjeta clara, pero lo cierto es que hubo varias acciones que merecieron más la tarjeta que esta y no se mostró, pero en esta ocasión el mal colegiado decidió mostrarle la segunda y expulsar al medio de la Juve. Ahí tiene Francia un jugador para muchos años, aunque puede que ayer su juventud le pasara factura.

Tarjeta Pogba              Expulsión Pogba

Pero a pesar de que con uno menos, parecía que Francia iba a desaparecer y España se iba a hacer dueña del encuentro, no fue así y la roja acabó sufriendo más de lo previsto. No obstante, la expulsión hizo que Deschamps tuviera que meter a Sissoko para reforzar el centro del campo, quitando a un abucheado Benzemá. Quedaban diez minutos de partido y los bleus apretaban apoyados por un público entregado. Y más aún, cuando en una acción sin demasiado peligro, Arbeloa volvió a coger a Ribery y fue amonestado. Es de sobra conocido que el lateral es totalmente nulo en ataque, pero si tampoco es seguro en defensa, la cosa empieza a ser grave, con una buena nómina de jugadores españoles en su puesto que le mejoran en todos los aspectos y que esperan una oportunidad. La falta la botó Valbuena con todo el peligro del mundo y el remate de Evra hizo que Valdés hiciera una de esas paradas antológicas de las que se habla mucho tiempo. Algunos descubrieron ayer a Valdés como si nunca le hubiesen visto parar y hablan de consagración. Otros ya pensábamos hace mucho tiempo que el portero del Barça es de primerísimo nivel mundial y está, como mínimo, a la altura de Casillas (por no hablar del gran beneficio que aporta su juego de pies).

Los últimos cinco minutos solo sirvieron para que los españoles sufrieran aunque sin ocasiones galas, para que hubiera alguna desesperación de los franceses, como la patada de Menez a Iniesta porque le estaba haciendo magia con la pelota – por supuesto sin tarjeta- y para algunos cambios inútiles: Giroud entró por Jallet sin tiempo para nada y Mata por Iniesta para perder tiempo.

Así las cosas, España volvió a ganar un partido crucial, jugando su fútbol más característico, el que le ha llevado a ser la mejor selección del mundo y a cosechar los más importantes títulos, jamás imaginados años atrás. Con este resultado, se coloca primera de su grupo, arrebatando el liderato a su rival de anoche y un punto por encima de ellos. Veremos si se mantiene el liderato hasta el final, tras los enfrentamientos contra Finlandia en su casa y frente a Bielorrusia y Georgia en tierras españolas.

Se acabó el sueño granota

Ayer finalizó la primera experiencia del Levante por Europa. Los de JIM cayeron en Moscú, frente al Rubin Kazan por 2-0 en la prórroga, tras empatar a cero tanto en el partido de ida, como en el de vuelta. Sus aficionados tienen que estar totalmente orgullosos de lo que han conseguido, superando todo tipo de obstáculos, principalmente económicos, para llegar hasta los octavos de final de la Europa League.

Rubin-Levante

Ayer ninguno de los dos equipos quiso perder y ambos se mostraron reacios a tener la pelota y buscar la portería rival. Un gol de Levante mataba a los rusos, que necesitarían dos, pero los granota no estaban por la labor de dar un paso al frente y descuidar su portería. No obstante, su defensa no se mostraba especialmente segura, con Juanfran y Ballesteros venidos a menos, quizás por la cantidad de partidos acumulados y con Navarro más pendiente de golpear a los rivales con los brazos en cada jugada, que de defender legalmente. El único que parecía metido en el partido de los de atrás era Lell, bien en defensa y también de vez en cuando, en ataque. Afortunadamente, el Rubin tampoco buscaba demasiado a su delantero, Rondón y no se preocupaban de crear peligro.

En el centro del campo, estaban las mejores piezas del Levante, con Diop e Iborra aportando su habitual consistencia y Barkero su inmensa clase. De aquí tenía que salir todo lo bueno que pudiera hacer el Levante. A partir de ahí, la izquierda fue para Rubén, siempre trabajador al máximo, pero quizás falto de peligro, y en la derecha El Zhar, poco acertado ayer. Arriba, el principal problema del equipo. Con la marcha de Martins, el equipo no tiene un sustituto de garantías. Acquafresca es ahora el punta y ni su estilo es el que necesita el Levante, ni su actitud o forma física parece la correcta. Un equipo que basa su juego al contraataque, necesita a un delantero rápido y agresivo. El italiano está muy lejos de esas características y cuando se despliega el juego de ataque granota, no hay una referencia para buscar en velocidad. Además, cuando se necesita salir con balonazos y que alguien baje la pelota y la aguante para que llegue la segunda línea, tampoco parece que el ex-jugador del Cagliari sea una solución. Es normal, acaba de llegar, pero el Levante necesita que se ponga las pilas desde ya.

Los rusos tampoco tenían problemas en dejar correr el tiempo y solo Eremenko daba muestras de claridad en el toque de balón. Pero quizás el cambio se produjo cuando Natcho comenzó a hacerse dueño del centro del campo y a dar pases con peligro para la portería de Keylor Navas. Además, iba coincidiendo con el apagado progresivo del faro blaugrana, Barkero, agotado y con molestias musculares que posteriormente fueran a más. Sin demasiadas ocasiones de peligro real, se llegó al final del partido con empate a cero y se tenía que disputar una prórroga, donde se iba a decidir todo. Muchos jugadores granotas estaban agotados y los cambios tampoco aportaron demasiado, con Valdo como única solución para la delantera y Pedro Ríos y Juanlu para las alas.

Con casi cien minutos de partido disputados, llegó el gol decisivo. Desde el borde del área, Natcho filtró un gran pase buscando a Rondón y Ballesteros, que anda despistado últimamente, no acertó ni a salir al fuera de juego, ni a tapar al delantero. A pesar de lanzarse, no llegó a despejar el balón y el venezolano sí llegó en su estirada para empujar el 1-0 a la red. A partir de ahí, el Levante se dio por muerto. En la segunda mitad del tiempo extra, lo intentó sin cabeza ni fuerzas, con Iborra y a veces Ballesteros, de delanteros, pero el equipo estaba roto y Barkero iba cojeando por el campo. Con los granota volcados, los rusos les cogieron en una contra con Dyadyun, que acababa de salir al campo. Diop no pudo rechazar el saque del portero y el delantero se quedó solo delantero de Keylor, para batirle con tranquilidad y colocar el definitivo 2-0.

El Levante lo intentó, compitió e hizo historia en Europa, superando un obstáculo más, como la espantada lamentable del desagradecido Obafemi Martins. Ganará mucho dinero en Seattle, pero desde luego sale perdiendo al no quedarse en un club como el Levante. Él se lo pierde.

Listos para cuartos

Ayer se cerró la fase de Octavos de final de la Champions League y ya se conoce el nombre de los ocho mejores equipos de Europa. Dos alemanes, un francés, un turco, un italiano, tres españoles y ningún inglés (tras 17 años consecutivos de presencia en esta ronda). No es un chiste malo, es la nacionalidad de los equipos clasificados y la noticia impactante, la de la ausencia de equipos ingleses en cuartos de final.

Escudo BayernEscudo BorussiaEscudo PSGEscudo GalatasarayEscudo JuveEscudo MálagaEscudo MadridEscudo Barça

 

 

Estos son los ocho equipos clasificados. Los últimos, el Málaga y el Bayern de Munich, que lo hicieron anoche. Y ninguno de los dos sin sufrimiento, los españoles frente al Oporto y los alemanes frente al Arsenal.

El Málaga jugó el partido más importante de su historia en La Rosaleda y salió triunfador. Tenía que remontar el 1-0 recibido en Portugal en el partido de ida y lo logró, imponiéndose 2-0. El encuentro empezó con la misma pinta que el de la ida, con un Oporto rocoso y con pinta de no dejarse sorprender. Fernando, el pivote defensivo de los portugueses parecía infranqueable y Moutinho llevaba la batuta del encuentro. El Málaga no era capaz de encontrar su mejor fútbol y caía en las redes -y en la dureza- de la defensa portuguesa. Joaquín desbordaba por la derecha, pero no era capaz de crear peligro, mientras que Isco se perdía en la izquierda, lejos de la zona de acción y su mejor posición que está en el centro. Arriba, Baptista no mostraba su mejor versión, lógico tras tanta lesión y el Conejo Saviola apenas aparecía. Pero todo iba a cambiar en pocos minutos. Pellegrini centró la posición de Isco y el malagueño y su equipo lo agradecieron inmensamente. La circulación y el buen trato de balón, tan característico del Málaga, comenzaron a aparecer y como colofón de la primera mitad, el propio Isco metió un golazo con un golpeo desde fuera del área, que le consagra, más si cabe, como futbolista de primer nivel mundial. Dos minutos después se llegó al descanso.

Isco Oporto

En la reanudación, el partido había cambiado ya para no volver. El Málaga se había hecho el dueño del partido y ya no iba a soltar el mando. Además, en el descanso, el entrenador de los lusos, Vitor Pereira dejó incomprensiblemente en la caseta a Moutinho. Si el centrocampista no tenía ninguna molestia, el error del técnico fue gravísimo. Otra muestra más de que la remontada era muy probable, fue la expulsión de Defour con tres minutos de segunda mitad disputados. El belga ya iba revolucionado en la primera parte sin motivo, y había sido amonestado por ello, pero al salir del vestuario seguía igual de caliente y volvió a ser amonestado, siendo expulsado y dejando a su equipo con diez en el peor momento. El favor que le hizo al Málaga con semejante estupidez, no tiene precio. Con este panorama, el equipo de Pellegrini, no tenía más que tener paciencia y mostrar su buen gusto por el balón.

A falta de 20 minutos para el final, el técnico chileno volvió a acertar con otra decisión, esta vez colocando a Roque Santa Cruz y quitando a un agotado Baptista. Tres minutos después de su entrada, el paraguayo remató de cabeza un córner, para colocar el 2-0 con el que clasificaba al Málaga para los cuartos de final y le hacía entrar en la historia.

Santa Cruz Oporto

 

El otro encuentro de anoche, con el Bayern de Munich y el Arsenal, tampoco estuvo exento de emoción. No parecía así tras el choque de ida en Londres, en el que los alemanes se impusieron 1-3. Ayer los ingleses no se dieron por vencidos y consiguieron imponerse 0-2 en Alemania, quedándose a un solo gol de la clasificación. A los 3 minutos de partido ya se adelantaron los gunners, por medio de Giroud y tenían todo el encuentro por delante para lograr la machada. Pero no consiguieron marcar hasta el minuto 85, cuando lo hizo Koscielny. Demasiado tarde. Con esta clasificación, el Bayern sigue siendo uno de los cocos a evitar para las siguiente rondas y uno de los favoritos para alzarse con el título.

Conocidos ya los ocho equipos clasificados, ahora sólo falta saber los emparejamientos. Mañana mismo, a las 12 de la mañana, se realizará el sorteo para conocer los encuentros de cuartos de final. Que haya suerte.

Estaban de parranda

El Barça no estaba muerto, solo estaba descansando durante unos partidos. Un descanso que le costó caro, con la eliminación de la Copa a manos del Madrid, y que le pudo costar carísimo quedándose fuera de la Champions, tras el mal partido en Milán. Pero no fue así. El equipo reajustó dos o tres detalles que le hicieron volver a ser el mismo de siempre, como si nada malo hubiese pasado en los partidos anteriores. Todo volvió a la anormal normalidad de ver a un Barça aplastante, que se comió a un Milan que parecía sólido y difícil de superar en la ida, pero que ayer pareció un equipo vulgar que no encontraba la pelota y que se agazapaba atrás con el miedo metido en el cuerpo. Al final, todo fue mucho más fácil de lo previsto para los culés, que se impusieron por 4-0.

Varios fueron los detalles que cambiaron al Barça y que hicieron que volviera a dar su mejor versión, dejando atrás el equipo plano, estático y sin ideas que había sido en los últimos encuentros. El principal cambio fue la agresividad y actitud en los jugadores. Eso les llevó a correr más (con y sobre todo, sin balón); a atacar más, acabando todas las jugadas y buscando la portería de manera más directa, con centros y disparos desde la frontal; y a mover la pelota con mucha más rapidez. Pero por encima de todas las cosas, el cambio crucial fue recuperar una de las señas de identidad del mejor Barça de la historia: presionar muy arriba la salida de balón del rival y tratar de recuperar la posesión cuanto antes tras cada pérdida. Esto metía el miedo en el cuerpo al Milan y le agotaba mental y físicamente, ya que no veían una salida y se veían asfixiados por no poder jugar, persiguiendo siempre sombras blaugrana.

Otro detalle que cambió el partido, tiene nombre y apellidos: David Villa Sánchez. El Guaje, tras el calvario de la lesión y el de ser tan denostado por el cuerpo técnico culé, por fin tuvo la oportunidad que llevaba tiempo pidiendo a gritos él y todo el mundo del fútbol. El máximo goleador de la historia de la selección española, pichichi de la Eurocopa del 2008 y del Mundial de 2.010 y que tantos y tantos goles ha hecho en tantos momentos importantes, no sabe fallar cuando se le necesita. Ayer tuvo un trabajo algo más oscuro, luchando contra los centrales milanistas y jugando de nueve, donde más le gusta. De esta manera, Messi jugó mucho más cómodo y los centrocampistas culés sabían que tenían una referencia arriba que siempre podían buscar. Pero su trabajo no se quedó en eso, sino que cuando su equipo necesitaba un gol para clasificarse, él no falló y transformó la única ocasión clara de la que dispuso. Una vez más, el Guaje está ahí y de qué manera.

Guaje Milan

Así las cosas, con estos retoques para volver a ser el de siempre, el Barça solo podía aplastar al rival que tuviera por delante. El centro del campo blaugrana volvía a fluir con maestría, con Busquets como el equilibrio y centro de todas las cosas, Xavi llevando el ritmo e Iniesta haciendo magia. Además, el manchego estuvo especialmente acertado anoche en uno de sus trucos: fue una máquina de recuperar balones, sin hacer faltas y por anticipación e inteligencia. Para más inri, las cosas empezaron a ponerse de cara desde el principio. A los cuatro minutos, Messi recibía el balón al borde del área y con su zurda la mandó a la misma escuadra para colocar el 1-0, que hacía presagiar que la remontada era más que posible. Magistral por enésima vez el argentino y blandos los centrales Mexes y Zapata dejándole chutar. El equipo de Tito o de Roura, comenzó entonces a ser un tsunami contra la portería de Abbiati, teniendo la pelota todo el tiempo y atacando una y otra vez. Las ocasiones no paraban de llegar, como un tiro de Iniesta que se fue al larguero tras parada del portero italiano. La única duda que quedaba en el Camp Nou, era saber si el Milan sería capaz de marcar en alguna contra, con el Barça muy arriba y tomándose un pequeño respiro tras la salida en tromba inicial de 20 minutos perfectos. Principalmente, el peligro podía venir de la espalda de Dani Alves, que se colocó casi de extremo, por lo que El Shaarawy buscaba siempre esa banda. Si los italianos marcaban, la remontada culé multiplicaba su dificultad.

Y el momento crucial del encuentro llegó a los 37 minutos y resumió perfectamente esta duda de la afición. El Barça cerró mal atrás, dejando solo a Mascherano con Niang. El balón fue directamente a ese emparejamiento y el argentino falló en su intento de despeje. El atacante rossonero se quedó con todo el campo rival para él solo y con la única oposición de Valdés. Todos los culés del mundo contuvieron la respiración. Tenía que ser gol o gol. Pero Niang mandó el balón al poste y ahí murieron las opciones de su equipo. Dos minutos después se firmó su sentencia de muerte. Messi recibió otro balón  al borde del área (en posible fuera de juego) similar al del primer gol y volvió a hacer prácticamente lo mismo. Se acomodó la pelota a su zurda y la envió a la red, esta vez con un tiro raso y cruzado. Mexes volvió a dejar al argentino que hiciera una de sus especialidades.  Si alguien dudaba de que Messi es el dios del fútbol, ayer volvió a recibir una lección aclaratoria. Todos los focos estaban puestos en él y tranquilamente dijo aquí estoy yo. 2-0 y eliminatoria igualada al descanso. Lo más difícil estaba hecho y solo faltaba rematar la faena en la segunda mitad.

Messi Milan

Tras el descanso, el Barça seguía apretando arriba y parecía que era cuestión de tiempo que llegara la sentencia con el 3-0. Y a los 55 minutos, cómo no, tuvo que aparecer Villa. Tras una gran recuperación de Mascherano por anticipación, el balón llegó al Guaje, que se encontraba en la parte derecha del área. Tras aguantar a que cayera su defensor antes de controlar, el balón le  quedó en la zurda, su pierna menos buena, pero no le importó lo más mínimo y sin pensarlo dos veces, colocó la pelota al palo largo, lejos del alcance de Abbiati. 3-0 y clasificación en la mano para el Barça. A partir de ahí fútbol control y de toque calmado para mantener la posesión. El Milan seguía sin encontrar ni la pelota, ni las ocasiones y se dedicaba más a cortar con faltas la circulación del rival, con la permisividad del árbitro que perdonó varias amarillas. (Que Ambosini se fuera sin amonestación clama al cielo).

Con el partido en la mano, Roura comenzó el carrusel de cambios, con Villa y Mascherano pidiéndolo voluntariamente por agotamiento. Alexis y Puyol fueron sus sustitutos. El tercero en abandonar el campo fue un Pedro, que fue el único al que no se le vio enchufado y parece falto de esa chispa que le ha llevado a ser uno de los mejores. Adriano entró su lugar y no pareció metido en un partido de estas características. Por parte del Milan, entraron Robinho y Bojan para tratar de conseguir un gol que les clasificara. El brasileño estaba más por la labor de saludar a los cracks culés y dejarse ver por España, que por tratar de ayudar a su equipo. No obstante, sí hubo diez minutos de presión italiana arriba y el Barça perdió la pelota, puede que fruto del tremendo esfuerzo realizado. Parecía que la tragedia de un gol milanista, tan clásico de los italianos, podía llegar, aunque más por historia que por jugadas de peligro reales.

Pero finalmente no llegó el 3-1, pero sí el 4-0. Con el Milan volcado arriba, el Barça pudo montar una contra con Alexis, fresco y rápido por la derecha, apurando la banda y centrando al segundo palo. La defensa italiana no pudo rechazar el balón y el misil de la banda izquierda culé, llamado Jordi Alba, recogió el balón para colocar sutilmente desde dentro del área el 4-0 definitivo. Este chico no conoce el cansancio. Así se cerró el encuentro en el que el Barça volvió a ser el Barça y cerró su pequeña crisis de juego y resultados. Si mantiene este nivel, desde luego volverá a ser el principal aspirante a todo.

Jordi Milan

PD: En el otro encuentro de octavos de la Champions, el Galatasaray se impuso 2-3 en Alemania al Schalke 04 y, tras el empate a 1 de la ida, se clasifican para cuartos. Con Drogba y Sneijder como principales estrellas del equipo turco, el que realmente brilló, fue una vez más Burak Yilmaz, que volvió a marcar y ya es el máximo goleador de la competición, empatado a ocho goles con Cristiano Ronaldo.

Pesó la ida

El Valencia llegaba al Parque de los Príncipes de París, con un marcador de 1-2 en contra, contra un equipo con un presupuesto inacabable y con las ausencias de Joao Pereira, Rami y Ricardo Costa, tres bajas fundamentales en defensa. Nadie parecía apostar por ellos y todo parecía ya perdido desde el inicio. Eran demasiadas cosas para remontar, pero el equipo dio una buena imagen, con gran juego y entrega de todos sus jugadores. Al final solo pudo empatar a 1, aunque bien mereció la victoria.

Con la ausencias mencionadas en la zaga, Valverde colocó a Barragán de lateral derecho y el andaluz puso toda su entrega y estuvo bien en defensa, sin excesivo trabajo, aunque ya se sabe que en ataque dista bastante del lateral titular. Como centrales repitieron Víctor Ruiz y Mathieu, igual que frente al Levante y lo cierto es que el central puro mostró algunas de sus habituales pérdidas de concentración, pero el lateral reconvertido rindió a un gran nivel, como si esa fuera su posición de toda la vida. El francés puede ser una baza a tener muy en cuenta por Valverde. El cuarteto defensivo lo completó Cissokho que cuajó una buena actuación. En el resto del equipo, destacó la ausencia de Banega en el mediocampo, formado por Albelda, Parejo y un Tino Costa, a todas luces el único lunar de este Valencia. Sigue sobrando en este equipo y sigue siendo marciana aquella renovación en verano, cuando se decía que había una gran oferta por él.

Mathieu PSG

En el PSG, Ibra estaba ausente por sanción y Beckham, del que se hablaba que podía ser titular, no disputó ni un segundo. En defensa volvió Thiago Silva y el centro del campo lo compusieron Chantome y Thiago Motta con más pena que gloria y un genial Matuidi que apareció por todo el terreno de juego. Arriba, lo habitual, con Pastore y Lavezzi -bastante desaparecidos- y Lucas Moura dejando detalles de tremenda clase, pero sin demasiado peligro real. Además, a los 26 minutos de partido, Ancelotti tuvo que sustituir a Jallet, lesionado, por Van der Wiel, el lateral derecho pretendido por el Valencia el pasado verano. Con los franceses algo dormidos y conformándose con el empate, el Valencia supo tomar las riendas del encuentro y atacar buscando los goles que necesitaba. Albelda mandaba en el centro del campo y Parejo dominaba el balón y hacía jugar a los suyos. Mientras, Feghouli desbordaba por su banda, pero no anda muy centrado el argelino desde la vuelta de la copa de África. Arriba, Soldado luchaba como siempre todos los balones, muchos de ellos servidos por un Jonas que parece recuperado del incidente con la grada de Mestalla y ha recuperado su mejor versión con tres partidos consecutivos marcando. A pesar del dominio visitante, se llegaba con empate al descanso y seguían necesitando dos goles para seguir vivos en la competición.

En la reanudación, Valverde puso fin a la carrera del eterno capitán del Valencia en la Champions. El gran David Albelda fue sustituido en el descanso por Banega y no jugará más esta competición, ya que ha manifestado que no renovará su contrato a final de temporada. El valenciano tenía tarjeta y puede que eso motivara el cambio, pero lo cierto es que está más que acostumbrado a jugar con tarjeta y el rival no estaba ni mucho menos apretando. Sin embargo, el sustituido pudo ser Tino Costa, que era el único que no estaba apareciendo en los ché. Lo cierto es que con Éver en el campo, el Valencia continuó jugando bien y teniendo la pelota y las ocasiones. Parecía que el centrocampista sí tenía esta vez un buen día, en su ruleta rusa de un gran partido y varios desaparecido, seguramente contagiado por la entrega de sus compañeros y centrado en un encuentro tan importante.

Albelda

Pero el Valencia necesitaba marcar cuanto antes, para poder seguir creyendo en sus posibilidades y a los 55 minutos lo consiguió Jonas. El brasileño estaba jugando un gran partido y lo redondeó con un golazo que él mismo se buscó. Avanzó hacia la portería por la banda izquierda desde la que partía y se sacó un zapatazo desde el borde del área que se coló ajustado al palo. Quedaba mucho partido y había muchos motivos para creer en lo que parecía un milagro antes del pitido inicial. El Valencia seguía atacando y el PSG continuaba desaparecido en ataque. Por ello, justo después del gol visitante, Ancelotti colocó a otro objetivo de la secretaría técnica de Braulio, Kevin Gameiro, que sustituyó a Motta.

Jonas PSG

Cuando menos lo estaban mereciendo los franceses, llegó el empate con una serie de desgracias para el Valencia, mezcla de errores graves y mala suerte. Diez minutos después del gol del Valencia, Dani Parejo, que estaba realizando un gran partido, mostrándose siempre para llevar el timón del equipo, perdió un balón tontamente en el centro del campo. Tras el robo, el madrileño tuvo muy clara la opción de cortar la contra haciendo una falta y recibiendo una tarjeta, como mandan los cánones del fútbol. No lo hizo y las consecuencias fueron dramáticas. Tras un rebote, el balón le cayó a Lavezzi, que solo dentro del área fusiló a Guaita, pero el portero realizó una gran parada. Ahí no acabaron las desgracias para el Valencia, ya que el rebote del portero, volvió a caerle al delantero argentino, que esta vez con la rodilla, sí empujó el balón a las redes, colocando el 1-1 en el marcador. Ver para creer. En la única jugada de peligro del PSG, toda la suerte se aliaba con ellos para acabar con el balón en la portería valencianista.

Gol Lavezzi

 

El gol sentó bastante mal al Valencia, que perdió un poco la gran intensidad que estaba imprimiendo al juego. Especialmente, Parejo bajó bastante sus prestaciones, también fruto del cansancio y perdió varios balones más que le afearon la actuación en el encuentro. En una de esas pérdidas sin demasiado peligro, sí hizo la falta que debió hacer en el gol encajado. Ya era tarde. Pero para tratar de reactivar el ataque ché, Valverde colocó en el campo a Valdez a falta de quince minutos para el final, sustituyendo a Jonas. No funcionó y esta vez el paraguayo no fue el salvador. Quizás la claridad que aporta Canales, que a pesar de no estar al 100%, puede disputar bastante minutos, hubiese venido bien al equipo, sustituyendo cómo no, a Tino, que redondeó su actuación mandando al garete el último córner del partido. Si el balón parado es su fuerte, y en un momento así hace esto, apaga y vámonos.  Pero el entrenador no dio minutos al mediapunta cántabro y sí posteriormente a Piatti en detrimento de Feghouli. Tampoco fue la solución.

Finalmente, no llegó el gol que hubiese mandado el partido a la prórroga y los centrales del PSG, se mostraron muy sólidos abortando cualquier ocasión rival. Imponentes Alex y Thiago Silva. Así las cosas, el Valencia cayó eliminado de la Champions y el PSG continúa adelante. Injusto si se vio solo el partido de vuelta y mucho más justo si se observa también el de la ida en Mestalla. Por tanto, se impuso la lógica y el dinero y ganó la pegada y la calidad, pasando el equipo más grande. Esto es lo que hay.

 

PD: En el otro encuentro de octavos, la Juventus solventó con facilidad el trámite frente al Celtic, ganando 2-0 en Turín con goles de Matri y Quagliarella. Tras el 0-3 de la ida para los italianos, la Vecchia Signora vuelve a cuartos de la Champions y se convierte en uno de los equipos a tener muy en cuenta.

A veces no me gusta el fútbol

Algo hay que cambiar en el fútbol. No puede ser, que anoche estuviésemos millones de personas viendo un espectáculo genial y que una persona, se equivocara de manera tan flagrante y arruinara toda la diversión. Algo no está funcionando. El escenario, Old Trafford, era espectacular, los jugadores eran sensacionales, la intensidad del partido inmejorable y los dos equipos estaban dando un recital de fútbol o al menos de emoción e intensidad. En la primera parte, todo estaba igualadísimo y el Madrid era capaz, en ocasiones, de cambiar su estilo de juego, asumiendo el control de la pelota y tratando de encontrar los pocos espacios que dejaba un rival perfectamente colocado atrás y buscando el peligro -y encontrándolo- en las contras. Ramos y Varane, una vez más, sostenían a su equipo, abortando las ocasiones inglesas. Pero el United, estaba falto de un elemento crucial en su ataque de los últimos años. Seguramente su mejor jugador, Wayne Rooney, estaba en el banquillo. No tenía ningún problema físico y el motivo de su ausencia sólo lo sabe Sir Alex Ferguson.

Sin embargo, había dos partidos para los blancos. Uno cuando encontraban a Cristiano y otro cuando no lo hacían. El portugués está imparable, y a pesar de que ayer reconoció que estaba algo desbordado por el cariño que le mostró su antigua hinchada, hoy por hoy puede cambiar cualquier partido en cualquier momento (de hecho acabó haciéndolo). Si él no aparecía -atrapado entre Rafael, Ferdinand y la leyenda Ryan Giggs, que con 39 años cumplió su partido 1.000 con los diablos rojos, se marcó un partidazo y por supuesto, ha renovado un año más- su equipo sufría porque no creaba peligro y el United salía rápido a la contra y, o bien conseguía un disparo peligroso, o un córner que era medio gol para ellos y un quebradero de cabeza para los visitantes. No obstante, con el 0-0 que clasificaba a los ingleses, se llegó al descanso con las espadas en todo lo alto. Pero justo antes del pitido del intermedio, una malísima noticia para el Madrid. Un enchufado Di María sufría una lesión muscular y se tenía que retirar del campo. En su lugar entraba Kaká. La diferencia era drástica.

Giggs antes y después

En la reanudación, a los tres minutos de empezar el segundo tiempo, llegó el gol local, fruto del empuje que estaban ejerciendo sobre la portería del que al final sería el héroe del Madrid, Diego López. La jugada fue realmente embarullada, ya que tras un disparo, el rebote le cae a Wellbeck, que parece estar en fuera de juego. El delantero golpeó el balón que volvió a salir rebotado y en este caso Nani fue quien centró desde la izquierda y Ramos se metió el balón en su propia portería, colocando el 1-0. A pesar de estar a un nivel altísimo, el central español se despistó en el gol de Wellbeck en el Bernabéu y marcó este en su portería, que podía haber costado muy caro a su equipo. Los ingleses se colocaban con la eliminatoria muy de cara. Con este resultado, el Madrid se sentía más agobiado, ya que además de no encontrar las ocasiones y verse maniatado por el rival, ahora necesitaba dos goles.

Pero el partido estaba a punto de cambiar drásticamente. Ocho minutos después del gol del United, se produjo la jugada decisiva del encuentro. Nani levantó su pierna para tratar de controlar un balón aéreo y cuando estaba a punto de hacerlo, chocó fortuitamente con Arbeloa que también buscaba el balón, pero con el pecho. El portugués nunca vio al español hasta que chocaron. Una jugada desgraciada, sin más. Pero el colegiado del encuentro, el turco Cüneit Çakir, decidió expulsar a Nani de manera incomprensible para cualquiera que estuviera viendo el partido. Solo él consideró que esa era una acción merecedora de tarjeta roja. Pues con ese gravísimo error, se acabó el espectáculo del encuentro. En ese mismo instante, Mourinho retiró a Arbeloa, que tenía tarjeta (su entrada con los tacos a la rodilla de Evra sí parece roja y no esta) y que solo sirve para defender y metió a Modric, que dio una lección de controlar un partido y hacer que su equipo juegue (contra diez). Por el contrario, el United se vio obligado a defender encerrado atrás -demasiado- con uno menos y con el miedo en el cuerpo de perder una eliminatoria que tenía ganada.

Çakir

Pero la locura del árbitro no quedó en la expulsión. Hubo errores en ambos sentidos, como un penalti y expulsión clarísimo de Rafael, que sacó con el brazo un remate de Higuaín o dos penaltis en el área del Madrid, por una patada de Ramos a Evra casi al final o un puñetazo en la cara de Diego López a Vidic, en una salida en falso del portero en la primera parte. Así las cosas, fue el propio Modric el que cuajó sus minutos sensacionales sobre el campo con un golazo desde fuera del área que golpeó en el palo y se metió para empatar el encuentro y la eliminatoria. El partido parecía estar esperando la estocada definitiva de quien había tomado el mando de la situación, aunque de manera involuntaria. Y no podía ser otro que Cristiano Ronaldo, el encargado de poner la puntilla. En una jugada genial desde la derecha, Higuaín tiró una pared con Özil que el alemán le devolvió magistralmete con un taconazo. El delantero centró fuerte y raso al segundo palo y cuando parecía que no llegaría el remate, apareció el siete del Madrid lanzándose para conseguir el 1-2 definitivo. Por supuesto, pidió perdón a una afición que considera suya. No es fácil templar los nervios en un momento así y recordar el pasado, aplacando la tremenda euforia que debió sentir.

No obstante, el United estaba encerrado atrás, pero cuando llegaba a la portería rival creaba peligro a pesar de tener un hombre menos. Más aún con la entrada en el campo, algo tardía, de Rooney. Entonces Diego López se erigió en la figura del partido, sacando con paradones todo el peligro de los ingleses. El propio Mourinho reconoció que el mejor de los suyos había sido el portero y que no había ganado el mejor del partido. Pasarlo mal contra un equipo con diez y tan hundido moralmente no es una buena señal para el Madrid. Para tratar de paliar esta situación -sin éxito- Mou volvió a dejar una vez más su huella en el encuentro, colocando a Pepe en el campo. Esta vez de lateral derecho, y otra vez sustituyendo a Özil, que de haberse quedado en el terreno de juego, hubiese manejado al equipo junto con Modric, que es lo que necesitaba el Madrid.

Diego López

A pesar de que el United lo intentó hasta el final, no pudo hacer ningún gol y el Madrid venció 1-2, clasificándose para cuartos de final de la Champions. Seguramente, a los madridistas les parecerá fenomenal, como es normal, pero a los aficionados al fútbol, este deporte nos dejó una pequeña decepción, ya que estábamos viendo un partidazo y un árbitro lo arruinó todo y cambió drásticamente el curso de los acontecimientos. Una lástima.

Por otro lado, en la otra eliminatoria de octavos que se jugó ayer, el Borussia Dortmund siguió reafirmando su condición de equipo grande y llamado a hacer cosas importantes. Los alemanes se impusieron 3-0 al Shaktar Donestk con goles de Felipe Santana, Götze y Blaszczykowski, clasificándose para cuartos tras el 2-2 de la ida. Ojo con este equipo.

Derbi grande… con suerte dispar

Gran partido el que enfrentó en Mestalla el pasado sábado, a Valencia y Levante en el derbi de la ciudad. Dos equipos con estilos definidos -el primero lo va perfilando y el segundo ya lo tiene consolidado- y que plasmaron en el campo sus ideas, dando un gran espectáculo. El Valencia tuvo la pelota y las ocasiones, aunque solo materializó dos. El Levante apenas chutó a puerta y se encontró dos goles en sendos saques de banda, sin apenas buscarlos. Además, se vieron muy afectados por la ausencia en la titularidad de Martins -con la cabeza en Seattle o a saber donde- ya que el delantero marca claramente el estilo al contragolpe de los blaugrana. En su lugar, la lentitud de Acquafresca lastraba la salida rápida de sus compañeros. Al final un empate a 2 que sabe a poco a los locales y les deja a un punto de Champions, y a mucho a los visitantes, que se quedan a seis de zona europea.

Durante toda la semana se venía hablando en Valencia de que la ausencia de Rami y Ricardo Costa en la defensa valencianista, sería determinante para que Martins hiciera daño a la contra. Finalmente, el nigeriano no fue titular, y Víctor Ruiz y Mathieu cuajaron una buena actuación en sustitución de los centrales titulares. Tampoco es que tuvieran mucho trabajo, pero dieron seguridad con velocidad y buena salida de balón. En esta tarea tuvieron mucho que ver los medios del Valencia. Tanto Albelda como Parejo, realizaron un partido sublime. El primero volvió a ser el de siempre, como único pivote por delante de la defensa, anticipándose a todos los balones divididos y jugando el balón rápido y sin complicaciones. Incluso en algunas ocasiones, se permitió llegar a la portería rival y acabar algunas jugadas con peligro. Parejo por su parte, realizó su mejor partido con la camiseta del Valencia. Daba fluidez al juego, no perdía balones tontamente y ofrecía último pase con calidad. Enfrente Diop e Iborra trataban de frenar el juego valencianista sin demasiado éxito. Pero sobre todo, Barkero era quien llevaba el peligro a la portería rival con su inagotable calidad.

Sin embargo, cuando menos se esperaba, por el dominio local, llegó el gol del Levante en una sorprendente jugada. A los 16 minutos, Juanfran sacó de banda al área ché e Iborra -es un secreto a voces que los de Mestalla le quieren en su equipo la próxima temporada- se impuso a su defensor con un gran salto. Su remate de cabeza, cogió por sorpresa y algo adelantado a Guaita, que vio cómo el balón entraba en la portería por encima de su cabeza. 0-1 y el partido se ponía como más le gusta al equipo de JIM, que podía cerrarse atrás y salir a la contra. Pero sin su mejor herramienta para ello, era más complicado desplegarse en ataque con velocidad. Martins fue suplente por su culebrón de esta semana y más pendiente de salir del equipo, que de defender los colores del Levante. Una lástima que un jugador que estaba olvidado en Kazán, agradezca de esta manera la confianza que se ha depositado en él.

JIM-Martins

Pero el Valencia mostró una gran madurez con el marcador en contra, y continuó buscando la portería rival con buen toque de balón y creando buenas ocasiones de gol. Feghouli encontraba con facilidad los centros desde su banda, desbordando a Juanfran e incluso a Rubén, que no se cansó de bajar a ayudar a su lateral, aunque apenas apareciera en ataque. Canales jugó en la izquierda y dio muestras de su calidad, aunque no está todavía preparado físicamente para aguantar la intensidad de ser titular. Arriba, Jonas por fin pudo jugar en su sitio y volvió a ganarse la confianza de un Mestalla, que pasó de despedirle con una brutal pitada hace dos semanas, a hacerlo con una tremenda ovación en esta ocasión. A su lado, Soldado, siempre batallador y motivado y más contra dos centrales como Navarro y sobre todo, Ballesteros, más centrado en teatralizar todas las acciones, que del juego en sí.

Precisamente los dos delanteros valencianistas fueron los autores de los goles. El primero fue obra de Jonas, en el minuto 27. Parejo entró por la derecha dejando atrás a su defensor y dio un gran pase de la muerte buscando a Soldado. El balón se quedó enredado entre Canales y la defensa granota y finalmente Jonas pudo empujar a la red para empatar el encuentro. El Valencia encontraba el premio que estaba buscando. Pero los de Valverde querían más y lo demostraban con su juego. El Levante no llegaba a los dominios de Guaita y el dominio de los locales se hacía cada vez mayor. Fruto de ello, en la última jugada de la primera parte, se hacía justicia en el marcador. Feghouli volvía a entrar por la derecha y ponía un centro para que Soldado hiciera uno de los goles de la temporada. Remató con una tremenda volea que ni la defensa  ni Munúa vieron venir. 2-1 y al descanso. La grada expresaba su alegría con el juego de los suyos.

Gol Soldado

 

En la segunda mitad, más de lo mismo pero mucho más acentuado. Es decir, el Valencia desplegó mejor juego incluso que en los primeros 45 minutos, tuvo más ocasiones, contentó más a la grada, que llegó a celebrar con cánticos reservados a grandes resultados de su equipo, pero no consiguió matar el encuentro. Del otro lado, el Levante sufrió más, tuvo menos ocasiones, pero consiguió un gol con más suerte incluso que el primero. Los de Valverde se multiplicaron en ataque, con Albelda incluso teniendo dos ocasiones claras, Parejo dominando el encuentro a su antojo y Soldado con dos ocasiones clarísimas. Una de ellas, la mandó al larguero, la otra la anuló el línea por un supuesto fuera de juego. Sólo lo vio él y privó a los ché de la tranquilidad en el marcador. Valverde trató de dar aire al centro del campo ché, con la entrada de Tino Costa por un desfondado Canales. El argentino, en su línea, no aportó más que pérdidas de balón. Además, Jonas se fue ovacionado para dar entrada a Valdez. Quince minutos son demasiados para el paraguayo, que solo parece peligroso en la locura de los últimos cinco y con necesidad de marcar. En el Levante, Míchel entraba por Diop para tratar de tener algo el balón, con Barkero de mediocentro. Martins entró por Acquafresca y tuvo más de media hora para tratar de demostrar que aún puede aportar algo a su equipo. No fue el caso.

Pero cuando parecía que el Valencia se llevaría a casa los tres puntos de manera más que merecida, llegó la jugada más rocambolesca, a falta de un minuto para el final del encuentro. En otro saque de banda granota, Albelda estaba retrocediendo para defender, pero Mathieu venía de cara para despejar sin problemas. Sin embargo, el francés resbaló y el balón le sobrepasó, cayéndole a Barkero, que dentro del área y con su genial pierna zurda, no iba a desaprovechar el regalo para empatar. Si alguien del Levante lo mereció, fue el exquisito mediapunta vasco. Tremendo jarro de agua fría para Mestalla, que vio como un equipo que no creó peligro en todo el encuentro, empató a un Valencia que hizo todo para ganar.

Barkero Mestalla

Así las cosas, mal resultado para el Valencia que tras otro empate a dos en la jornada anterior frente al Zaragoza, deja escapar cuatro puntos que le dejarían cuarto en la clasificación, su principal objetivo esta temporada. No obstante, el gran juego desplegado frente al Levante deja buenas sensaciones de los de Valverde, que mañana mismo tienen que intentar el milagro de remontar el 1-2 frente al PSG en París, para pasar los octavos de final de la Champions. El Levante, saca un buen empate de Mestalla y ahora tiene dos frentes abiertos. La eliminatoria de Europa League frente al Rubin Kazán el próximo jueves y el tema Martins, que quiere marcharse de cualquier manera. Dos papeletas importantes para los granota.

PD: En cuanto al resto de la jornada, este fin de semana tuvimos partido del siglo. Lo jugaron Real Sociedad y Betis, que empataron a tres y dieron una lección de buen fútbol digna de recordar, tras el bochornoso encuentro que ofrecieron el día anterior Madrid y Barça. Una muestra más de que sin muchos recursos y apostando por el buen fútbol de entrenadores y jugadores, se pueden hacer grandes cosas. Además, son sexto y séptimo en la clasificación respectivamente. Bien por ellos.