Otro tipo de Maracanazo

Anoche vimos algo en el mundo del fútbol, a lo que no estábamos acostumbrados. La selección española recibió un baño en todos los aspectos. Tanto física, como tácticamente e incluso en el marcador, Brasil destrozó a la roja. Cuando dos grandes equipos se enfrentan, cualquier cosa puede pasar, pero un  3-0 y una superioridad tan manifiesta seguramente nadie la esperaba. Antes del choque, se hablaba del clásico ‘Maracanazo’, ante la posibilidad de que España ganase a Brasil en su casa, en el mítico estadio de Maracaná, como hizo Uruguay en la final del mundial de 1.950. Tras el encuentro, sí que se puede decir que algo sorprendente y de mucho impacto sucedió, aunque en este caso fue el frenazo brusco de los éxitos españoles.

Brasil campeón

Es cierto que los brasileños venían practicando un fútbol poco vistoso y totalmente alejado del clásico ‘Jogo Bonito’ que siempre les ha caracterizado. Scolari no es amigo de ese tipo de fútbol y lo suyo es lo físico y la dureza táctica. Evidentemente, el juego más vistoso y entretenido de ver es el de España. Pero ayer la pentacampeona llevó ese juego al extremo y le sacó el mayor partido posible. De la misma manera, la actual campeona se vio minimizada hasta el extremo y no pudo sacar a relucir ni una sola de sus múltiples virtudes. Si la intensidad brutal de los brasileños no minaban lo suficiente el juego y la mentalidad de los jugadores españoles, los momentos de los goles de Fred, Neymar y de nuevo Fred, contribuyeron definitivamente. Marcar al inicio (2′), justo antes del descanso (44′) y nada más comenzar el segundo tiempo (47′) mata a cualquiera.

Fue salir al campo y verse lo que iba a pasar en el encuentro. Centro al área de Hulk, Casillas no sale, Arbeloa no se sabe qué hace, la toca con la mano y en el barullo, Fred se revuelve desde el suelo y anota el 1-0 con el portero tirado. Subidón  de locura en la grada y subidón de moral a los jugadores, aunque ambos conceptos ya estaban al 100%. El error grave del lateral del Madrid retrata claramente lo que es como jugador y lo siguió demostrando durante toda la primera parte, hasta que Del Bosque paró la sangría en el descanso. Algunos dicen que en ataque es nulo, pero al menos es férreo en defensa. Supongo que ya se han quedado sin argumentos y ahora se subirán al barco de los que ya sabíamos de sus tremendas carencias hace mucho tiempo. Muchos dirán que es injusto centrarse en él, cuando todos los jugadores estuvieron mal. Lo cierto es que él siempre se muestra en un nivel insuficiente. Dejando fuera las bromas y ensañamientos de las redes sociales, un jugador de esas características, no puede seguir en una selección como la española. Y esto sin entrar en el ambiente que genera en la selección, la relación que tiene con sus compañeros o detalles como el de ayer de no subir a recoger la medalla de plata con el equipo…

Arbeloa Brasil

Pero ayer, uno por uno se podrían ir enumerando las carencias de los jugadores españoles. Casillas erró en el primer gol, e incluso pudo hacer algo más en el tercero; Jordi Alba se mostró nervioso y desbordado en todo momento por Hulk y por las ayudas de Alves; Ramos y Piqué no sabían como parar la avalancha que se les venía encima y el primero tuvo su guinda con el penalti fallado, mientras el segundo la encontró en su expulsión; Busquets sencillamente no dio abasto en el centro del campo; Xavi no apareció ni un momento; Iniesta sacó gotitas de su magia, pero siempre sin finalizar o en zonas sin peligro; Pedro no estuvo incisivo y falló de cara a gol cuando acostumbra a acertar; Mata totalmente descentrado, posiblemente por la sorpresa de verse titular y con ganas de demostrar; y por último Fernando Torres, del que no soy capaz de expresar todo lo que me transmite verle en el campo y merecería un capítulo aparte.

Torres Brasil

 

El delantero del Chelsea (de momento) ha confirmado en este torneo lo que lleva haciendo en los últimos tiempos, coincidiendo precisamente, con su fichaje por los blues. Anda despistado, fuera de forma y no está ni de lejos para jugar a primer nivel. Con Negredo como máximo goleador español de la temporada, Soldado como el segundo y Villa con la supuesta total confianza de Del Bosque y como máximo goleador de la histotia de la roja, el seleccionador se empecinó una vez más, no solo en llamar al niño para el torneo, sino también en colocarlo de titular en los partidos cruciales. Hizo el ridículo frente a Italia en semis y ayer, si es que era posible, lo hizo todavía más. Pero lo más grave del asunto, no fue su nula capacidad para el desmarque, ni para crear peligro, sino su desidia y dejadez, como reconociendo que no es capaz de aportar nada más. Tras el gol tempranero de Brasil, se le vio parado, ajeno totalmente a la jugada y dejando a los centrales locales jugar con total tranquilidad. Intolerable. Su bota de oro del torneo, por su egoísmo haciéndole cuatro goles a los pescadores, fontaneros o recogedores de cocos de Tahití, es una broma del destino.

Así las cosas, frente a la nula aportación de los españoles, existió una casi perfección en los rivales, como si ante el peor partido de los últimos tiempo de la roja, los brasileños quisieran realizar su mejor encuentro, como catarsis y como liberación ante las críticas, tratando de demostrar que seguían ahí, en el olimpo del fútbol. En otro repaso rápido de jugadores, podríamos decir que Julio César lo paró todo y vuelve al primer nivel que pareció haber dejado en el mundial frente a Holanda; Alves volvió a ser el de las grandes noches con el Barça, menos incisivo, pero más aplicado en defensa; Marcelo, siempre anárquico, pero creó mucho peligro en ataque; los centrales sencillamente geniales; Paulinho seguramente el mejor tras Neymar en la final y en el torneo, no dejó un milímetro del campo por recorrer ni un jugador español por achuchar; Luis Gustavo tres cuartos de lo mismo que su compañero en el centro del campo; por delante de ellos, Oscar estuvo menos fino y talentoso y más leñero de lo habitual, algo imprescindible para jugar con Scolari. A partir de aquí, llega lo mejor del equipo, con Hulk y Fred fuertes, talentosos y con gol, sobre todo el segundo, que se ha destapado como uno de los delanteros del momento. Y por supuesto ese nuevo genio del fútbol mundial llamado Neymar.

Neymar España

 

 

El astro brasileño ha abierto los ojos a algunos incrédulos y ha confirmado que no es sólo un jugador excepcional. Es algo más y está llamado a hacer historia con el Barça y con su selección, cuando solo tiene 21 años. Ha hecho un torneo sensacional y ayer, en una final con todos los ojos sobre su nuca, brilló más todavía. Hizo todo lo que quiso con la defensa española, bailando a Arbeloa, Azpilicueta, Piqué o quien se le pusiera delante. Tanto desde el inicio con el partido igualado, como al final, cuando el resto de jugadores no podían con las botas, hizo un despliegue físico y sobre todo técnico, a la altura de muy pocos jugadores. Como detalles principales, provocó la expulsión (rigurosa) de Piqué cuando el defensa le derribó y ya encaraba a Casillas; dejó pasar magistralmente el balón para que Fred hiciera el tercero; ofreció un catálogo de pases sensacional; y sobre todo, marcó un golazo de bandera. Tras quedar en fuera de juego, reculó rápidamente para salir de la posición antirreglamentaria, mientras Oscar pensaba el pase y cuando recibió golpeó a la escuadra con la izquierda -su supuesta pierna mala- con una violencia ante la que Casillas no pudo reaccionar. Impresionante actuación de un jugador que ha entrado por la puerta grande en la reducida lista de jugadores especiales de verdad. (Para mí, formada por Iniesta, Cristiano y Messi).

Con todo este catálogo de defectos y virtudes, ya casi los detalles concretos del partido quedan en anécdotas. Dos de ellos, son más errores de los de rojo. Uno, el fallo de Pedro ante Julio César, que golpeó demasiado flojo y propició el milagro de David Luiz, sacando bajo palos. El otro, el penalti fallado por Sergio Ramos. Es cierto que con 3-0 y el partido más que resuelto, tampoco era algo a vida o muerte. Seguramente no era el más indicado para lanzar, pero seguramente también, fue el que más ganas mostró para tirarlo.

Pero otro de los detalles negativos del encuentro fue, una vez más, la lamentable actuación del árbitro. El juego de Brasil se basa fundamentalmente en la agresividad y en cortar el juego del rival con faltas. Si el colegiado lo permite y no amonesta cuando debe, decanta claramente quien se va a imponer. Ni de lejos fue decisivo en el resultado final, pero ayuda mucho cortar siempre el juego del rival sin penalización. Luis Gustavo, Paulinho y Oscar, por poner algunos ejemplos, hicieron méritos para ver la amarilla en varias ocasiones. De hecho, una norma básica de la FIFA es amonestar al jugador que tras marcar un gol, celebre el tanto abrazándose con los aficionados de la grada, por su evidente peligrosidad. Los jugadores brasileños lo hicieron en repetidas ocasiones sin ser amonestados por ello. No contento con eso, tras mostrar toda la permisividad del mundo con unos, no lo hizo así con los otros, cuando expulsó a Piqué por trabar a Neymar. En cualquier otro partido, hubiese sido muy rigurosa, pero con el listón que mostró ayer, es intolerable.

Expulsión Piqué Brasil

 

En definitiva, ayer Brasil mostró su seria candidatura a seguir entre las grandes selecciones del mundo y cómo no, a ganar el mundial del año que viene en su país. Lo de España, seguramente solo será un tropezón en una trayectoria excepcional. Tampoco hay que rasgarse las vestiduras, pero sí que puede ser un toque de atención para algunos y servir para bajar los humos de intocables, que tenían algunos aficionados y periodistas de nuestro país.

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